25.2.10

Por qué nunca tuve el diario íntimo de mi madre?

Todas las mujeres de adolescentes (y a veces de bien creciditas también) tenemos un diario íntimo. Aunque en esas edades escribíamos porque en realidad lo que menos teníamos era intimidad (ups ... no se que diferencia hay con lo que estoy haciendo ahora), en realidad recuerdo que a veces yo era bastante creativa en mi diario y por ejemplo escribía que los testículos estaban en la punta del pene, claro, como el ticky taca con el que jugaba!! Por suerte mi madre que se ve que siempre me chusmeaba lo que escribía, se apareció casualmente a los pocos días con un libro de "Anatomía for Dummies", porque para libro de sexo todavía no estaba la cosa.

Mi diario empezó en 6to de escuela, con un cuaderno que yo misma había hecho en la clase de encuadernación, de tapa azul con un pegotín de frutillitas en el centro. Ese lo usé hasta que en 2do de liceo tuve de nuevo encuadernación y me hice otro, esta vez rosado (ya se estaba poniendo más romántica la cosa!). Entre los dos diarios me debo haber "enamorado" de cuanto chico amagaba con mirarme, debo haber sufrido más que grecia colmenares en topacio, pero lo peor de todo es que el diario rosado siguió activo hasta mis 25 años y ahí la cosa ya tenía intimidades reales.

Ahora, más boludas que nosotras en escribir esos diarios, son algunos hombres que al leerlos se piensan que todo es real y te dicen "ahh, entonces cuando me conociste estabas enamorada de otro!"

En fin, terminaron en un contenedor el diario azul y el rosado, para ahorrar problemas en el futuro digamos, no fuera cosa de que me acusara de "la sexópata del kinder". Obviamente mala decisión la mía (con lo cual confirmo que la boluda fui yo), porque siempre fue mi intención guardarlos para leerlos "cuando fuera grande" o para que "mis hijos supieran como me sentía yo cuando tenía su edad".
Seguramente por alguna razón parecida, ni mi madre, ni mi abuela, ni mi hermana conservaron nunca sus diarios!
De nuevo me tengo que sacar el sombrero con los hombres, ya de chiquitos no dejan evidencias, ni de lo imaginario ni de lo real y se ahorran unos cuantos problemitas!

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